Cuando caminas mucho hay dos cosas que hay que tener, de cajón y sin equivocarse: Bienestar en los pies y la compañía de un iPod (o aparato reproductor favorito).
El primer signo del acontecimiento de hoy, sucedió hace 2 semanas, cuando -no explicaré porqué- algunos mililitros de sopa de cebolla penetraron mi iPod, dejándolo inutilizable. Todo le prendía, se le podian meter y sacar rolas, pero al tocarlas, simplemente no avanzaban.
El segundo signo lo he arrastrado por meses en los pies. Temporada de vacas flacas, de invertir en mi salud, en producción de mis debrayes, y de enloquecimiento por hacer miles de cosas para mi sobrino que aun no nace, es lo que me llevó a no renovar mis tenis durante prácticamente todo 2009, usando todavía mis 2008's y algún 2007. Así aguanté, con hoyo y todo (la temporada de lluvias ni se las cuento). Y no es por marro, simplemente pensé que habían asuntos que me importaban mucho más que adquirir zapatos nuevos, y que podía andar con zapatos viejos, pero feliz, lo que me recuerda, así fui yo durante el 2009:
Es más, ni les mentiré. Vean cómo no exagero, cómo quedaron mis tenis bien a todo dar, como diría la Trevi, que hasta los puedo atravesar con los dedos:
Triste, desolado y apocalíptico busqué opciones para solucionar la falta de soundtrack en mis desplazamientos, hasta que me enteré por internet de un ser que se hace llamar Dr. iPod, en el Centro, y fuí a buscarlo.
Que dice el Dr. iPod (que en realidad era doctora, y guapa), que pase a recogerlo la proxima semana. Es decir, que a ver si mi iPod resucita a los 7 días y de a cuanto la resurrección (ya sentenció que $1000 varos si sólo es lo que parece ser, espero que ademas de ser doctora y guapa no sea también tranza y maleante).
Y ya de regreso que me encuentro con unos Adidas en descuento, y de repente recuerdo que debería comprarme unos tenis nuevos, y me los compro. Paseando, me topo otros Adidas que me gustaron mucho y bien baras, y que me los compro. Luego me topo unos Vans. Osea no soy rico nomas 3 pares con eso es suficiente... o eso dije hasta que me topo, unos Adidas blancos de rematote, y me acordé que quería pintar unos tenis y me los llevo. No más tenis por hoy. Y como a Diosito le gusta hacerme tragar pinole y que me muerda la lengua, me pone en frente, como traidos de los 80's, unos Panam!!!! De a 150 varito el par. Que si lleva uno lleve dos. Y fueron dos, unos cafes y los gris blanco y negro super típicos.
Total que en la vida no podemos caminar sin música, sin un cómodo par, y sin aprender a soltar. Mientras caminamos o nos renovamos o se nos hacen frias las patas y quejumbrosos nos paralizamos. Porque los tenis nuevos se harán un día viejos y como no puedo ser Gloria Trevi todo el tiempo, voy a querer cambiar. La vida es como hoy. La vida es hoy.
EPÍLOGO:
Como sabrán, ademas de estar yo en el Centro, también iba a estar el desfile por el día de la Revolución, harto soldado, harto caballo y harta caca de caballo. Iba a tomar alguna foto porque me pasó por enfrente una parte del desfile, pero volteé y ví algo que me llamó mas la atención. Les regalo mi vago del día de hoy.
El epílogo perfecto para la descripción de lo que la vida es para mí: un vago. Zapatos viejos, para alguien más, son zapatos nuevos.
Sí, para todos hay, mucho y de lo mismo, y por pelear con la otredad, ¡ni nos damos cuenta!
Llevo unas semanas observando los conflictos sociales o personales que se me presentan con frecuencia. Quizá tu conoces varios, pero tengo algunos ejemplos: Jipis que critican que otros jueguen videojuegos. Videogeimers que critican a los que tienen vida social. Alcohólicos que critican a los religiosos. Religiosos que critican a los jipis. No digo que una sea contraria de la otra, me refiero que la instalacion en una perspectiva paraliza la aceptación y rechazará cualquier cosa que sea diferente en los casos mas faltos de consciencia, es decir, casi en todos (notar y decir esto no me libera, anyway). No digo que sea algo malo, ni siquiera lo critico. Sólo señalo que esta identificación con una u otra cosa, y el estado de batalla con lo otro, puede contener el peligro de anular la capacidad que tiene nuestro conocimiento para extenderse a más areas y perspectivas.
Jipis, videogamers, alcohólicos, religiosos (por seguir el ejemplo anterior) y todos los clavados en 'x' o 'y' basicamente hacemos lo mismo: Derivamos nuestro pensamiento y esfuerzo (y super importante, nuestro dinero, que para todos los bolsillos hay) en un producto o actitud, algo asequible, resultado de la noción de que sabemos, vemos o vivimos algo que otros no pueden, no entienden o no tienen derecho ("la cualquierada", "pobres cuates", "pinches changos", "mugres ignorantes", "tristes pseudointelectuales", o el abucheo que tú uses). La obtención de dicho producto (llámese videojuego, alcohol, religión, 'cosita buena onda', intelectualidad, dharma shopping y demás) tiene un costo por el que intercambiamos dinero, y este dinero sirve a quien produce (o bien, financia) estas cosas deseables (o su forma de llegar a tus manos, ojos u oídos) para abrirse paso a la obtención de influencia y poder: Lo vemos con líderes espirituales, de la iglesia ni se diga, de los líderes de la industria del alcohol, del tabaco, mira nomás Microsoft como lo hace con el dinero que le dí por mi amado XBox, múltiples corporaciones (...) y la lista es interminable, sólo basta con que cada uno de ustedes me diga en que onda andan (y mas exquisito aún, lo que sea que odien, rechacen o critiquen) y le encontramos el hilo. Es verdad, en quien cree en una religión, una facción o un partido político es más obvio este fenómeno, que en el alcohólico o videogamer... pero ahí, ahí está.
No es malo, pero a veces implica entender que algunas cosas aparentemente opuestas (en el mejor de los casos, porque en la mayoría son solo 'diferentes') cumplen los mismos patrones (p. ej. el odio y necesidad de tener razón absoluta del religioso contra el científico, es la misma que la del científico contra el religioso: aquella en la que el argumento o idea ya no vale por sí mism@ sino por su nece(si)dad de atizar al contrincante). Otra cosa que implica es que pelearse con el otro a veces deja de tener sentido... cuestionar, quererle ganar al otro y probarse a sí mismo ya no tiene su sabor de antes, o al menos para mi, que consumo lo que consumo, a lo mejor saber esto le da más ganas de pelear a otro.
No se trata de hacer caso omiso de lo que sucede, al contrario, ya no permite tan fácil la parálisis desde el estado de queja y de 'guácala' hacia lo otro, digo, la queja es padre, a mi me gusta, pero es asi: rica en contenido, y pobre en acción. Y hablo de la queja como actitud de vida, naturalmente, porque de la queja como cotenido, o producto, vende. Y vende muy bien, y hay quien gana dinero de tu amargura, también.
Es eso. Tú compras una cosa y decides no comprar otra. O compras esta idea que comparto o la rechazas. Tu razonamiento puede percibir todos los grises de en medio, pero tus actos no: o haces o no haces algo.
Todo son fuerzas constituidas y encarnadas por quienes le contribuyan, porque para la especie humana no hay nada más inasequible que la verdad absoluta. Las verdades del hombre cambian por modas, por acuerdos y estándares de las facciones predominantes. Lo fué el politeísmo, lo fué el monoteísmo, lo es la ciencia, lo es lo pop.... y para tí, ahora, eres tú. ¿Puedes ver a qué o a quién (consciente o inconscientemente) sirves tú? ¿Tú también te has dado cuenta de que directa o indirectamente alimentas todo aquello que intentas repeler?
Sí, 30. Bien lo dijo un carnal: No se siente nada pero todos insisten en que algo en tí ha cambiado. Y nada de lo anterior importa si todo está bien festejado.
Muerdo una guayaba. De pronto, frente a mí, estaba él en toda la extensión de su redondez. Era él, mi viejo amigo. ¿Desde hace cuanto no nos veíamos? Creo que desde que terminaron los ochentas.... y ahí estaba esta vez: en mi cocina. Le di de comer. Le tomé fotos.
Si bien ustedes y la Virgencita de Guadalupe habrán de perdonarme por mi ausencia en mis blogs favoritos (como el mío, pero en realidad me quería referir a los de ustedes), he de explicar el porqué, porque la verdad, aunque sobrada, la justificación es buena.
He estado ausente por practicar dos de mis aficiones favoritas: la producción gráfica y la vagancia amateur. Tristemente, aún no me he atrevido a pasar toda una noche en la calle, pero sí he presenciado momentos de iluminación (ver antecedente espiritual referente a la vaganciaaquí) y he tenido la oportunidad (la dicha) de sostener la cámara del cel frente a ellos (sí, entiendo, mientras siga siendo poseedor de un celular, no seré mas que una pésima y futil imitación de un vago). A continuación las reseñas:
I. Viernes 2 de Octubre. 8:20 pm. Voy en el metro de Centro Médico a División,sentado en el asiento junto a la puerta. Hombre trajeado con portafolio parado junto a mí. Pongo una rola en el iPod. Hombre trajeado se desplomaante mis ojos. Preocupado y buen samaritano, le pregunto si está bien, si requiere ayuda. Recibo un 'no' perfumado por destellos de alcohol rancio. Me pienso hacia mis adentros que presencio a un licenciado alcanzar la iluminación del vago, desprenderse de su estrés oficinil, de su vida rutinaria, de una gran consecusión de días con eventos aplastantes e insostenibles, de la vida ideal que le inculcaron que debía tener, para solo ofrecerse a los ligeros brazos de la libertad e iluminación del vago. Pienso que jamás me perdonaría no fotografiar al rarísimo "Vago trajeado" o "Vago saliendo del capullo de casimir". Intento disimular haciendo creíble el pararme del asiento para quedar parado frente a él. Hago una gran actuación fingiendo que me adelanté y que todavía no era mi estación. Súper creible. Al disparar la foto, olvido que el celular me lo dio Pau recientemente y estaba configurado para sonar como camarita al tomar la foto. Todos lo notan. Noto que lo notan. Disparo nuevamente. Llego a mi estación y me largo.
II. Hoy Jueves 8 de Octubre. 9:17 am. Tlalpan y Eje 6 (Nativitas). No es por puta sino por ecologista, que a esa hora normalmente estoy parado en una esquina de Tlalpan aguardando a que un auto rojo me recoja: Espero a Mau para el car pool e irnos juntos a la chamba.
Noto una figura heróica y radiante: 'diosenlatierra'. Enfoco un afro y su contrastante figura. Mi nuevo vago se sienta a leer un periódico. Lecto y atento, me nota a mí. Se deja fotografiar un par de veces, y después, debrayado, se va. Creo que los fans lo ponen nervioso... Es un mal de artistas y figuras públicas.
Al bajar las fotos que aquí muestro, finalmente me doy cuenta de el tema de interés de nuestro docto vago. Casi dejo mi existencia atrás para abrazarlo y pedirle me perdone por incomodarlo, pero llegó Mau por mí.
Así que bueno, si me tardo en actualizar, recemos porque el motivo sea que ya me atreví a dormir en la calle, a nutrirme de solventes y a no bañarme por unos días. Creo que aún sin ponerme un traje, puedo al menos acariciar vagamente la libertad y la vida espiritual.
Conclusiones:
El vago avistado en el metro no es clasificable. Fuí testigo de un momento de iluminación. Ví a alguien alcanzar el estado con el que yo solamente puedo fantasear. Fugazmente morí de la envidia.
El vago de Nativitas es un vago virolo, muy de afro, muy lecto, muy de apreciar no solo la belleza fememina sino la corsetería fina.
Links sugeridos: Pram y yo hemos juntado algunos vagos durante los ultimos años, éstos ya fueron añadidos, pero si gustan deleitar el ojo con la coleccion entera, resultado de esta ardua investigación sociológica, id a éste link.
"No amo mi patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas -y tres o cuatro ríos."
-José Emilio Pacheco, Alta Traición.
***
Se supone que hoy se celebra la independencia de México. No hay tal. A ver, alguien dígame en qué consiste tal 'independencia'. El país no es independiente. El país no vive por sí mismo. Al igual que sus habitantes es rehén de la mierda que lo rige.
¿Independencia de los mexicanos? Todos esclavos del corporativismo, de la inhumanidad, de la ambición propia, siempre supeditada -subordinada- a la ajena. El patriotismo en nuestro país (como en la mayoría) es pura payasada, es representación de la utopía jamás manifiesta.
Y no, jamás nos haremos libres de todo aquello de lo que seamos cómplices.
Saberme habitante de un país, de un mundo esclavo, y mi deseo de no unirme a él no me hace ni rebelde, ni independiente, ni liberado. Toda presunción de libertad, aire de superioridad, y victoria autoproclamada no es más que un ejercicio en la futilidad falaz. No hay otro lugar a donde ir. No se puede inventar un mundo nuevo y liberado mientras éste exista dentro de ese otro -aquél- que no cambia: Aquél que asfixia las mejores intenciones.
Sólo la naturaleza es libre. Es liberada. Es liberadora. La inconsciencia no lo sabe. O se esfuerza por ignorarlo. La independencia tiene mucho más que ver con la naturaleza -con la raíz- que con la maraña contenida dentro y fuera de las fronteras.
La naturaleza es independiente de nosotros, y su celebración será -favorablemente pronto- a costa nuestra.
Hoy sólo celebro poder rascar entre los escombros de lo que quedó de la libertad natura: seguir vivo y encontrar algunos momentos eufóricos. Celebro hasta la traición en nombre del amor, de la fantasía insulsa. Celebro poder vivir todo esto independientemente de la mierda que me rodea: la que mide mi existencia en resultados de satisfacción o ganancia.
Quizá te cuente historias de supervivencia. Quizá te ofrezca o -mejor dicho- te pida un poco de crack. Quizá balbucee cosas ininteligibles. Quizá te arroje algo (caca, por ejemplo).
Posiblemente no tenga dientes. Tal vez apeste a orines.
Como una persona espiritual, he declarado que los vagos son mis nuevos Santos. En comparación con la vieja y cara compañía de Religiosidad (la Iglesia), nuestros Santos están vivos y encarnados, no son señores de estampita cuchos y obsoletos, aunque muchos de los Santos de otras religiones han probado haber sido alguna especie de vago. Podemos recurrir a ayudarles, a escucharles, a tomarles fotitos, lavarles los pies aunque tengan gangrena, darles focos, crack, solventes, ropa, dormir de cucharita con ellos, acogerlos y todo lo que nuestro sentido de religiosidad nos indique.
Platicando con Falazexy y mi amiga Bea hemos identificado diversos tipos de vago:
El vago de la Colonia Nápoles es un vago muy dormido, aletargado, muy de banqueta.
El vago de la Colonia Narvarte es un vago lector, muy de revistas, muy de sombra de árbol, muy de camellón.
El vago de Lomas de Chapultepec es un vago silvestre, muy de bosque, muy balbuceante, muy escaso.
El vago de la Colonia Escandón es un vago muy de jalar carritos de madera, no confundir con ropavejero.
El vago de la Colonia del Valle es un vago madrugador, un vago bien empleado, un vago acompañado, muy de vagar en pareja.
El vago de la Condesa es un vago muy de solventes, muy debrayado, es un vago locotrón, muy beatnik (no confundir con los hipsters, principales pobladores de la misma).
El vago de la Nochebuena es un vago estrafalario, muy de Parque Hundido, muy güero, muy grasoso.
El vago de Mixcoac es un vago muy risueño, cooperador, muy platicador, muy ininteligible.
El vago de Querétaro es un vago muy de trapo, muy desidioso, muy flojo.
El vago de Guadalajara es un vago silencioso, un vago amigo, un vago pelon, muy abandonado, muy perdido.
El vago de Vancouver es un vago agresivo, exigente, alterado.
El vago de Praga es un sombrío vago militar suplicante.
El vago del Vaticano es un vago muy misericordioso, muy afligido.
El vago de Berlín es un vago muy thrasher, muy de companía canina.
El vago de París es muy de cachorrito, muy impersonal, muy de letreros, cosmopolita.
El vago de Salzburgo es un vago muy de bolsas en los pies, un vago solitario.
El vago de Nazareth es un vago muy mediático, muy pandillero, muy filosófico, muy neotestamentario.
¿Y tú? ¿Has hablado con tus vagos?
Los dejo con Blingbling, mi vago favorito de todos los tiempos.
Ya cerca de un año de haber abierto este blog veo en retrospectiva y me doy cuenta que nada salió como lo hubiese imaginado: es curioso, y me gusta cada vez mas, como normalmente me pasa cuando las cosas no son como las pensaba, cuando el esperado confort se convierte en sorpresivas alegrías (y reconfiguraciones/mutaciones/perversiones).
Originalmente abrí este blog para estar en contacto con mis amistades y afectos, en ese entonces, más cercan@s y también algun@s conocid@s, la mayoría de ellos, con un blog (explicaciones históricas en el primero y segundo post de este blog). Pensé que estaríamos más en contacto, y al principio lo estuvimos. No pretendía en lo más mínimo la llegada de nuev@s lector@s, ni el captarl@s, ni buscaba caer en espacios de gente que no conociera a ver qué hay en sus cabezas.
A un año, todo ha cambiado. A un año, aquell@s conocid@s con quienes hiciera un circulo de bloggeros, ahora ni de chiste se paran por aquí y mucho menos comentan ni nada, excepto por dos personas especiales (que saben quienes son). En el poco contacto bloggero con ell@s tdo ha mutado a que no recibo respuesta o mis comentarios no son lo que llamaria bien recibidos, quizá por desarrollar mucho o a veces por salirme un poco de sus temas, el motivo probablemente malinterpretable: no me gusta dejar comentarios superficiales que no aportan nada, me gusta que al menos sientan que me detuve a leer lo que escribieron. Me pregunto si eso se deberá a que mucha informacion con poco contacto hace que mis comentarios sean tomados con alguna especie de aversión. Pero eso no es lo importante, porque muy probablemente esto ya es algo de por sí poco importante para aquellas personas... a fin de cuentas la vida no es el blog. Por eso ni siquiera es reclamo. A la amistad, como se pueda llevar, lo de la amistad y al blog, lo del blog.
El cambio interesante surgió con las primeras visitas nuevas, las de todos aquellos con quienes no he respirado el mismo aire en la misma habitación alguna vez: todas aquellas antenas que recibieron mi transmisión y me transmiten de regreso, las nuevas atenciones que han hecho transformar este espacio. Nunca imaginé visitantes nuevos.
Las ideas o nos dividen o nos unen. Cíclicamente me gusta cambiar de piel, cual reptil camuflado, ahora se ampliaron los blogs que visito, la información y la intención que busco meterle a mi cabeza, las mentes a quienes leo, con quienes hay intercambio de información; con quienes no, no hay necesidad de seguir, aunque jamás dejarán de ser, por mi parte, bienvenidos. Son nuevos los inputs que resultan refrescantes y humectantes. Nunca hubiera imaginado algo así para mí: el que algunos recuerdan como antiblog y que le daba flojera escribir para los demás.
Desde siempre el tema de la infidelidad me causa conflicto. Aunque las éstas no fuesen reales, conozco muy de cerca cómo se calcina la mente de cualquiera ante la mera suposición de estar siendo traicionad@. No es un lindo espectáculo que presenciar.
No diré que nunca haya yo incurrido en una falta similar, pero con una y que se supiera me bastó para entender de daños e innecesariedades.
En este punto divido las infidelidades en 3: accidentales, circunstanciales y deseadas. Las accidentales suceden cuando hay ausencia de raciocinio en ese momento. Las circunstanciales cuando quien carga la mayor parte de responsabilidad en una relación insufribe con una pareja dependiente encuentra un momento ideal con una persona ideal en un escenario ideal. Las deseadas son las que se buscan, muy a pesar de la pareja, pasándole por encima.
Mis debrayes de hoy acerca del tema están depositados en la tercera categoría, ya que implica una decisión tomada: la voluntad del engaño. El motivo: personas que le juegan al mago con sus parejas/consortes/cónyuges han encontrado en éste su tema de moda, y ninguno de ellos parece notar mi disgusto por el tema. Barajaré los datos fuertemente para no embarrar a nadie, el caso en esencia es el mismo. De todos modos, ningún implicado me lee.
Daniela es una loquilla perdida en una adolescencia eterna. Dice que goza de asustar y molestar a su novio, pero que lo quiere. Que yo sepa no le ha sido infiel per se, pero le tira la onda a otros frente al novio. Es una actitud muy rara, la de ella. De la autoestima del chavo ni hablemos.
Salvador es un médico de hospital. Por su trabajo desarrolló tacto con la gente, y tiene un carisma impresionante, a pesar de su timidez y ansiedad siempre proyecta una imagen más cálida, y siempre tiene el comentario chistosito adecuado. Semicasado, sin hijos. Tiene el matrimonio 'perfecto': camaradería, planes juntos, y un bello departamento. Perfecto excepto por lo que ella no sabe y él le oculta: vive cazando a diversas enfermeras y doctoras que por temporadas trabajan en el mismo hospital. Es más pasivo en su forma de acechar y deja que sucedan las cosas, pero siempre está deseando que sucedan, y en realidad no suceden con tanta frecuencia como él lo desea. Semanalmente recibo en mi correo fotos de la enfermera/doctora en turno. Y vaya, ¡tiene buen gusto! Ninguna es la enfermera gordita cincuentona del seguro social en la que pienso con el estereotipo.
Alfredo es un excelente basketbolista, o al menos esa es la afición con la que coquetea a las chicas. Alfredo es casado y padre de una niña. Cuando está en la cancha piropea a las chicas y recibe piropos en respuesta. A lo largo del tiempo que lo tengo enfrente, siempre se está mensajeando con chicas y borra cada mensaje tras enviarlo, y se desespera por hacer crecer su lista. Frente a mí desprecia a su mujer, frente a ella, es un corderito mandilón. Tiene un gran ego y le fascina contarme los detalles más sucios de su intimidad con todas estas chicas. Siempre le cambio el tema, y es insistente en retomarlo. Afortunadamente mi terquedad gana.
Mariana dice amar a su novio, llevan 6 años de relación. Frecuentemente se mensajea con él y todo parece perfecto. Tienen planes y ella habla maravillas de él. A él también lo he visto. Es tranquilo simpático y de sangre ligera. También parece amarla. Son una mancuerna de jueves a domingo y no se les puede avistar separados en esos días. De lunes a miércoles, por las noches o momentos furtivos donde coincide con sus contactos favoritos de MSN, Facebook, y demás, me platica darse unas sesiones sexosísimas que me son imposibles de olvidar cuando veo al novio a la cara sabiendo lo que sé. A veces pienso que de saberlo, el novio se piraría hasta convertirse en un psicópata de cuchillo, y con toda razón.
Los 3 primeros casos coinciden en decir que les incomodaría demasiado hasta llegar a una furia asesina enterarse de que les anduvieran pedaleando a sus respectiv@s parejas. Es para mí difícil no juzgarlos. Y más que otra cosa, a menudo me pregunto... ¿Porqué hay muchas personas aparejadas que al soñar con la promiscuidad prefieren el secretismo y el engaño que el recuperar la libertad y paz mental para poder consumarla? Realmente no veo la promiscuidad como algo vergonzoso como la mentira, la corrupción, la arbitrariedad y el engaño. Si quieren una vida llena de experiencias sexuales con personajes diversos, ¿por qué no liberarse y liberar, para que la otra persona pueda acceder -en caso de desearlo- a la misma práctica? ¿Cual es el sentido de mantener una relación de pareja cuando se quiere invitar a más a la cama?
No lo sé, tengo todas las preguntas pero ninguna respuesta. Sólo tengo que conformarme con soltar el chascarrillo alevoso y divertirme con las reacciones, cada vez que digo 'cómo me atraen algunas chicas en cuanto me entero que son engañadas', claro, todo para provocar una risita... la mía, creo.
El tiempo presente es el único material del que podemos tejer múltiples futuros. Sólo tejiéndolos es que podemos damos cuenta de que éstos futuros no existen, y cuando lo hacen se manifiestan como presente.
Antes de llegar a mi conclusión mencionaré las siguientes características, quizá son mas frecuentes de lo que creo:
No ser el mejor amigo que habla a sus amigos todos los días o los procura insistente y frecuentemente.
Afición y gusto por desaparecer bastante seguido.
No otorgar ninguna exclusividad a nadie sobre uno mismo.
No ser el gran amigo que piensa las 24 horas en los demás.
No ser esa gran persona que lo entrega todo sin importar qué.
No creer en que lo que se tiene, como es, tenga que ser para siempre.
En casos donde nadie muera, defender momentos memorables por encima de nuestras integridades.
Variación, crecimiento y reconfiguración de los afectos y pasiones, sin importar que eso parezca deslealtad para algunos de ellos.
Perder el control sobre uno mismo, incluso dejar frecuentemente que suceda.
Falta de ganas de pagar las consecuencias de lo que hecho.
Algo así como un TDA emocional y afectivo.
Algunas veces estar tan agotado que se pierde interés, atención o retención en conversaciones. Siempre hacerlo saber, y dejar que los demás se responsabilicen de si hablar o compartir un silencio.
Lo informe asumiendo lo amorfo.
A veces se reúnen esas características o más. A veces significan un riesgo. Esa bipolaridad aparente puede ser la tranquilidad para algunos. Mucho arraigo pero pocas anclas. A personas así se les toca o intenta amoldar con los dedos torpes de la expectativa. Frecuentemente se confunden estas configuraciones con maldad, crueldad, desinterés, valemadrismo.
Y en realidad no. No es ser una mala persona, ni de valores despreciables, solo es ser ése, el que no siempre es el que esperaban, sino tal vez otro, y más.
Como una tarea de compensación, del tipo en el que 'se da para recibir' y para deshacerme del grief que me causaba que algunas personas me han dejado de hablar, evitado, o se me han negado despreciativamente desde hace tiempo, hace cerca de dos meses rompí mis leyes de hielo, las que yo les apliqué a otros. El motivo es que ví en las mías mi obvia estupidez y cobardía. Hubo oportunidad de externar las chaquetas mentales en las cuales estuve atrapado en una cinta interminable de autoflagelación con acciones ajenas que ni siquiera eran hacia mí, también de daños dirigidos personalmente, quizá dolosamente, pero por parte de gente que me importa, y tuve oportunidad de descubrir intenciones que pudimos encausar de mejor modo. Y desde la oportunidad de externar, experimenté el florecimiento de las nuevas viejas amistades, amores y afectos. La gran máquina de la biografía de tiempos simultáneos se realimenta de energía. No se puede mejorar un entorno si la máquina desde la que actuamos no funciona. Desde mi punto de vista creo haber visto que la ley del hielo, la separación egótica y el orgullo del resentido cuando oye verdades que le duelen, jamás, JAMÁS es parte de ninguna solución, JAMÁS es parte de una vida que vale la pena vivirse.
La ley del hielo debió ser nombrada 'ley del ego', escrita por el puño y letra de la ceguera. No vuelvo a jugar el papel del idiota que se cree 'el digno' que cree castigar a quien se atrevió a aludirlo, que asume las burdas conductas de su ego agonizante. Aunque me cueste ansiedad y temblorina, mientras me quede vida, siempre estaré dispuesto a hablar, aunque duela.
Estimado Dr. Los últimos meses de terapia han sido reveladores, mas no evolutivos. No pretendo dudar de su trabajo, el cual ha sido impecable. Sin embargo, las voces no se han ido, y por el momento no veo más camino que convertir el fracaso egótico en un filoso equilibrio colectivo.
Es verdad. He decidido desertar de la terapia porque estoy cansado. Estoy cansado de intentar todos los días convertirme en el héroe que sin descanso lucha para mantener a las bestias a raya. Estoy cansado, también, de convertirme en la bestia que se aburre. Hastiado de ser la semilla potencial que se esconde en su propia cáscara por respeto a los roles asignados para mí por afectos que se manifiestan insatisfechos. Ya entendí que satisfacerlos a costa de las bestias es el precio más alto que alguien como yo podría pagar. Puede estar tranquilo, sabe que no soy peligroso, soy casi ajeno a la violencia pero no a la recombinación de las texturas, ímpetus y necesidades que me conforman.
He decidido que las voces y las bestias no son el frente enemigo, solo soy yo peleando contra mí mismo. Las voces son mis voces y las 'bestias' mi identidad verdadera, y yo, prefiero ahora convertirme en su pastor y dejar de lamentar el espejismo del domador, porque en realidad ni me sirven ni trabajan para mí, ya ni siquiera puedo verlos mas como unos "ellos". No quiero salir del laberinto, sino seguir caminándolo y encontrar rincones nuevos.
Discúlpeme doctor, y mientras lo hace se dará cuenta que en realidad no tengo nada por qué pedir perdón. Es solo la derrota del objetivo que me trajo aquí, de convertirme un día en un sociable y amoroso esposo, padre de familia, role-model... esa vida que se ve tan hermosa y deseable pero que para algun@s se convierte en aquel traje que puesto asfixia y acalora. A la vez, es el triunfo a través de la horda que vive en mí, que me acerca a otr@s como yo, llena de sueños bipolares que se cumplen, movida por su ligereza, aquella que tritura las cadenas con sus muelas.
Doctor, he dejado de tomarme los medicamentos. Le deseamos el mejor de los porvenires.